Qué difícil es imaginar un gimnasio de cualquier tipo sin un banco para tus entrenos. Es un elemento que te servirá para trabajar prácticamente todo el cuerpo.

Con un banco y un par de mancuernas podrás hacer rutinas muy completas, sobretodo del tronco superior.

Hay bancos que llevan todo tipo de extras y utilidades añadidas, por lo que lo primero que deberás plantearte es para que lo vas a usar.

Si es el primero que compras y no estás muy acostumbrado al gimnasio, con un banco básico que sea inclinable tendrás de sobras.

Si ya hace un tiempo que realizas ejercicios, muy posiblemente te interesará que leve incorporado el soporte para la barra.

Si quieres poderlo realizar todo desde el mismo banco, un multifuncional puede ser tu mejor opción. Los hay con una extensión para piernas, para curl predicador o incluso para poder trabajar los glúteos.

Qué tener en cuenta para elegir un buen banco de gimnasio

El diseño, aunque no es algo vital, seguramente es el primer punto que vas a considerar antes de tomar tu elección. Además, si el gimnasio que estás montando es de cara al público, el diseño deberá ser acorde al resto de las instalaciones.

Suelen estar cubiertos con espuma y piel, y debería ser de buena calidad. Vas a sudar sobre ese banco y comprar uno de malo acabará dándole aspecto de abandono (se pela o incluso se rompe). Además, si no es un material decente, empezará a oler mal.

Si no va a estar en un sitio fijo puede que te interese que sea plegable para que ocupe menos espacio, o que lleve ruedecitas que lo hagan fácil de manejar.

La marca, para los bancos no es algo que solamos mirar, aunque en ocasiones puede suponer toda una garantía.

Intenta que no sea endeble, y que se adapte bien a tu peso y medidas.

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